La moda del mañana

No obstante, y pese a su evidente utilidad, los consumidores de momento son bastante reacios y no quieren vestir tecnología por una simple cuestión estética (ninguna quiere salir a la calle pareciendo un robot de esas películas de ciencia ficción en un tiempo actual al que todavía no se ha llegado a esos límites), motivo por el que la mayoría de los diseños que van naciendo integran los textiles antiguos y las viejas técnicas artesanales con las nuevas tecnologías en creaciones elaboradas con productos ecológicos que a su vez lanzan un mensaje reivindicando el respeto por el medio ambiente.
Broches que cambian de color para mostrar las consecuencias del cambio climático, un chal inspirado en la danza india de la lluvia y que critica la sequía que padecen numerosas regiones del planeta y que es uno de los principales efectos del calentamiento global, colecciones comprometidas con la naturaleza y en el que se cuida hasta el más mínimo detalle como reducir, por ejemplo, el impacto ambiental que produce el transporte de los productos que se emplean en su misma fabricación.
Y es que ser ecológico es una cuestión de mercadotecnia, en la actualidad se ha perfilado un tipo de cliente más concienciado y preocupado por el origen de los productos que adquiere y las manufacturas elaboradas en masa.
¿Pero qué habrá todavía algo más allá? Bien, pues sabed que la ropa del futuro tendrá vida propia, estará conectada a internet (mp3, GPS,...) y se adaptará automáticamente a nuestro cuerpo según nuestra propias necesidades, se abrochará y desabrochará por sí misma en función de las distintas situaciones en las que nos encontremos,... Tendrá sensores que captarán no sólo nuestros movimientos para transmitirlos remotamente sino también nuestras emociones. Podrá regular la temperatura del cuerpo o medir nuestro ritmo cardíaco, niveles de azúcar, colesterol, etc. y detectar enfermedades. Se fabricarán con sustancias especiales, con vitaminas y enzimas para, por ejemplo, retrasar el envejecimiento y proteger nuestra piel del sol. Los tejidos protegerán de alergias, infecciones y de la polución. ¿Crees que no lo verás? No apuestes por ello. Los diseñadores de moda y los científicos ya han colaborado para crear un abrigo que nos evita los catarros y la gripe, además de no necesitar lavarse. También han creado otro que actúa contra los gases perjudiciales de la contaminación atmosférica. Dichos abrigos están fabricados con una mezcla de algodón y nano-partículas.
El uso de la tecnología, pues, puede convertirse en una herramienta de ayuda para aquellos diseñadores preocupados por crear productos siguiendo criterios de eco-calidad (aunque muchas veces se piensa que un producto por ser natural es ecológico y se rechazan las fibras sintéticas porque se considera que no son respetuosas con el medio ambiente cuando esto no es cierto) y utilidad extra.