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Cosas de mujeres

lunes, octubre 08, 2007

Punto de cruz

Lo recomiendan como la mejor solución al estrés y la ansiedad y lo cierto es que se está convirtiendo en una manera de evadirse como otra cualquiera. Hilos de colores, aguja, dedal y el patrón de un dibujo, eso es todo lo que se necesita para adentrarse en el adictivo mundo del punto de cruz. ¡Ah!, y deja atrás los prejuicios, el punto de cruz no es un hobbie de marujas aburridas.
Lo que comenzó siendo una necesidad práctica, se convirtió en la Edad Media en el entretenimiento de las damas de la Corte, para extenderse por toda Europa en el siglo XVI. De este modo llegaron los primeros motivos decorativos, que han ido variando de país en país. El punto de cruz es un tipo de bordado a hilos contados que consiste en realizar un dibujo o diseño concreto mediante puntadas diagonales, una encima de otra, que forman una cruz.
TELAS SOBRE LAS QUE TRABAJAR
Tela Aida
Se borda con una cruz por cada cuadro del tejido. Hay diferentes tipos de Aida en función del tamaño del cuadro y la densidad de la tela, número de hilos por centímetro de tela, lo que influye en el tamaño y efecto de la labor.
Tela de panamá
Es la tela más empleada para mantelerías, tapetes, etc. Se borda con una cruz por cuatro cuadros del tejido.
Tela de lino y lugana
Para trabajos más finos. Se trabajan sobre cada dos hilos en cada sentido, la puntada resultante es pequeña y el efecto muy decorativo.
EL HILO
El tipo de hilo ideal para bordar a punto de cruz es el hilo muliné, hilo de algodón formado por seis cabos, fácilmente divisible en hebras sueltas para bordar con el número de hebras que se necesiten.
AGUJA
Se emplearán agujas para bordar de punta roma (redonda) que nos evitarán muchos pinchazos y no rompen la trama del tejido.
OTROS ACCESORIOS
Bastidores. Sujetan el tejido mientras trabajamos. No es esencial pero es cómodo y sobre todo es muy importante para conseguir puntadas más uniformes.
Tijeras afiladas. Unas grandes para cortar las telas y otras más pequeñas para los hilos.
Caja de hilos. Para clasificar y guardar los hilos por colores, muy útiles para encontrar el color que necesitamos con facilidad y evitar que se enreden unos hilos con otros.
Cartones. Para guardar las hebras sueltas de cada color y que no se enreden.
CÓMO LEER UN ESQUEMA
Por supuesto las avanzadas en estas labores tendrán sus trucos, pero las principiantes han de saber que el esquema es el dibujo en el que aparecen multitud de símbolos que deben seguir para realizar la labor, y cada símbolo corresponde a un punto y a un color.
Si es tu primera labor se recomienda realizar uno con pocos colores y de pequeñas dimensiones, pero si se arriesga con uno grande es aconsejable usar una lupa, o bien hacer una ampliación del diseño, que nos facilite la visión de los distintos símbolos. Además, otro truco para no equivocarse es subrayar con diversos colores los puntos que se van haciendo ya que muchas veces la vista te puede jugar malas pasadas y repetir puntos que ya has hecho.
CÓMO AMPLIAR UN DISEÑO
Si el diseño elegido no tiene el tamaño deseado, ampliar el dibujo es muy fácil lo único que tienes que hacer es ampliar la superficie cubierta por cada cruz, y así no alterarás la proporción del dibujo inicial, es decir, si se quiere duplicar el tamaño, tendrás que bordar por cada cruz del dibujo original, no dos sino cuatro cruces, dos por largo y dos por ancho. Si por el contrario lo que deseas es reducir el tamaño del dibujo, tendrás que hacer la operación contraria.
CONSEJOS
-Derecho y revés. En la tela de Aída, al igual que la lugana, no parece que tenga derecho ni revés, sin embargo, si te fijas bien, se nota algo distinta. Si te ha tocado el borde de la tela, entonces te darás cuenta, porque suele tener unas puntadas hacia dentro, además el derecho tiene más brillo. En el lino estamos en las mismas, no parece que lo tenga, sin embargo, tiene un derecho y es importante coser en el lado correcto. ¿Cómo encontrarlo? Sitúate en una esquina del tejido, y suavemente tira de él. La esquina rizará hacia el lado correcto, y ése es un truco que puedes usar.
-Los hilos, ¿tienen lado bueno y malo? Si coges el hilo por los dos extremos y lo miras bien uno se nota más liso que el otro, el que esté más liso, es el lado bueno, o sea, el que no se deshilacha. Como en el tejido, es un poco personal, aunque en lo que sí tenemos que tener cuidado, es en no cortar las hebras muy grandes, ya que esto sí que a la larga pela el hilo. Los hilos más utilizados son los de hebras separables, siempre en algodón, y que se identifican con un número que llevan en la etiqueta.
-Las agujas deben ser cortas, no muy gruesas y de punta redonda porque permiten clavar en el lugar donde tiene que ir la puntada y no entre los hilos de la trama de la tela.
-Si la labor es muy grande, es aconsejable ir protegiendo, con un papel de seda o un paño blanco, la parte ya realizada, así no la rozarás. Cuando tengas que planchar una labor, coloca una toalla, encima de la tela con el bordado tocando a la misma y, por el revés, ve pasando varias veces la plancha hasta que la labor quede lisa por completo; es preferible pasar la plancha varias veces ya que, si está muy caliente, puede aplastar el bordado.

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